lunes, 28 de abril de 2008
Diario de un obsesivo - MIERCOLES
MIÉRCOLES
Haberme puesto a pensar en el desayuno ayer, hizo que me pasara todo el miércoles reflexionando acerca de otras actividades que realizo a diario de manera rutinaria y (no) me sorprendí al darme cuenta que hago sistemáticamente muchas cosas calcadas día a día.
Mi rutina de baño es una sinfonía. Recuerdo que de chico, empezaba lavándome el cuerpo y una vez que finalizaba me lavaba la cabeza. Al tiempo me di cuenta que al enjuagarme la cabeza, llenaba todo mi cuerpo de espuma y tenía que enjuagarme todo nuevamente. A partir de ese día, me empecé a bañar como la gravedad dicta.
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Secarme es una fórmula matemática. El orden, la secuencia, el paso a paso se repite una y otra vez. Se copia a sí mismo. Es un solo de violín. A la vista/oído es siempre igual, pero tengo que aceptar que cada día alguna pequeña modificación sufre. Sé que no puedo reproducir automatamente los movimientos. No tengo diapasones en mi cuerpo. Hoy unos milímetros más acá. Mañana unas gotas más de agua en la toalla. Pasado 3 cepilladas más en los dientes.
Y los olores...creo que simplemente voy cambiando de jabones para no aburrirme de oler siempre igual. Los seres humanos funcionamos por contraste. No podemos saber lo que es frío si no tenemos calor en algún momento. Nos gusta algo porque no lo tenemos. Y así...Por eso voy cambiando de jabón, para darme cuenta lo lindo que es bañarme y oler bien.
Venía posponiendo una llamada hacía tiempo. Tenía que contratar un servicio celular, que sólo era posible hacer por vía telefónica. Sabía que iba a tener que esperar en línea, por eso la continua postergación. Al menos era un 0800, si me hacían esperar pagarían ellos. El llamado lo empecé a las 16:15. Son las 16:40 y estoy escribiendo estas líneas. Tengo el cuello sosteniendo el teléfono, un principio de tortícolis y es la 25va vez que suena el tema de la empresa a la que llamé. Ya se la letra. Está en inglés. Ya la anoté en un papel con las notas que creo que lleva en cada estrofa. Después voy a intentar sacarla en el piano. Todavía no me atendieron. 26va vez. Me acaban de atender. Volví, me pasé 3 minutos hablando con un muchacho muy amable. 30 minutos de tiempo gastados en averiguar sólo un precio. No va a ser la compañía que contrate. El precio es el mejor por lejos pero si para venderme una línea tardaron 25 minutos en atenderme, no me quiero imaginar lo que demorarían si fuera cliente y tuviese un problema. No me gusta esperar. Esta Claro.
Hoy estoy particularmente nervioso. A la noche tengo una cita en mi casa. Prometí cocinar. Cuando pregunté que le gustaría que le cocinara, lo hice por miedo a hacer algo que no le gustara. El "Es lo mismo, lo que quieras" me paralizó. Se me abrieron todas las alternativas posibles. Y tener entre tanto para elegir a veces me abruma. Es que si ella hubiese dicho "Salmón rosado con risotto de hongos" podría hacer mi mayor esfuerzo para hacerlo. Y se pondría contenta porque le hice el plato que eligió, con toda mi dedicación. Eso suma. Por otro lado...pienso...si le hago el salmón con risotto sin que lo espere, puedo llegar a darle una linda sorpresa, ya que no creo que figure en su lista de "platos esperados"...y si no le gusta?...pero me lo hubiera aclarado, me hubiera dicho "Cualquier cosa, lo que quieras. Menos salmón, no me gusta"...o no...porqué nunca se le hubiese ocurrido que podría hacer salmón con risotto, no estaba en su lista de "platos esperados" y por eso jamás se le hubiera cruzado por la cabeza aclararme que no le gustaba el salmón por temor a quedar muy pretenciosa incluyendo en su lista de "no me gusta" un plato tan especial y caro...no sé...todo esto lo pensé en los 2 segundos que pasaron entre que me dijo "Cualquier cosa, lo que quieras" y yo le respondí "Ok, voy a pensar en algo rico"...no sé
Pero al mismo tiempo, si me dijo "Lo que quieras" es porque mucho no importa la comida, sino el hecho que venga a casa por primera vez. Y eso también me da miedo. Si fuera una más, que fácil sería. Yo tendría la situación controlada. Sacaría el manual e iría página por página. Manejaría los tiempos, la charla, los chistes, los temas. Jugaría de local (que irónico, porque está viniendo a MI casa). Pero no es una más. Y es tan difícil seguir el manual con una que nos gusta en serio...es una chica que no conozco hace mucho, pero no por eso puedo evitar hacerme expectativas.
Es que es prospect doctor!
Le cuento , yo divido a las mujeres en 2 grupos: las propect y las otras. Las prospect, son las que con sólo 10 segundos de verlas y escucharlas, me doy cuenta de que podrían funcionar como mi pareja. No me pregunte que hago. De eso se encarga mi cerebro. En no más de 10 segundos la hace pasar por múltiples pruebas, filtros, tamises. Los 5 sentidos se concentran y trabajan mancomunadamente para examinarla. Se lo aseguro, 10 segundos. Es increíble el torrente de información que mi cerebro procesa en tan poco tiempo. El más mínimo detalle es percibido. 10 segundos. Automáticamente me doy cuenta si es una del montón o realmente vale la pena. El común de la gente lo llama amor a primera vista. Yo le puedo asegurar que el amor acá no tiene nada que ver. El amor llega con el tiempo.
Sos ojos. Hola. Su mirada. Hola. Su postura. Sabés si falta mucho para que termine?. Su voz. No sé, la secretaria salió y recién llego. Su entonación. Vos a que hora tenés turno?. Sus movimientos. A las 7. Su pelo. Ah, después que yo, menos mal, estoy apurada. Su risa. Sí, me equivoqué de horario y voy a tener que esperar un rato largo. Sus dientes. Bueno, por lo menos tenés...a ver...una Viva del 2003 y una Para Ti especial Otoño para entretenerte durante la espera. Su ironía. No gracias, me traje un libro para estas ocasiones. Sus manos. A ver...me lo prestás...?. Su piel. Sí, tomá...Su perfume. Que lindo...me encanta Cortázar...perdón, que mal educada, Luciana. Su olor. Tomás, encantado...10 segundos doctor...10 segundos
domingo, 27 de abril de 2008
Coincidencias... (in)Conciencias
El Doctor a quien hablé de mi propensión a fumar me dijo que iniciara mi trabajo con un analisis de ella:
- Escriba! Escriba! Verá como llega a verse entero
La Conciencia de Zeno - Italo Svevo.
Vamos a ver como ciertos hechos se relacionan solitos:
- Martin empieza con el diario
- Yo lo continuo
- El doctor se llama Ulises
- El ultimo post del doctor es una carta escrita a la manera de como esta escrito el Ulises de Joyce.
- "La conciencia de Zeno" es un libro que habia comprado hace ya unos años despues de leer e investigar a Joyce para mis clases de literatura. Nunca lo empece, lo perdi
- Acabo de ver el final de Eternal sunshine
- En "La conciencia de Zeno" se basan muchas de las lineas argumentales de Eternal Sunshine
- Volvi a comprar este libro el viernes para regalarselo a un amigo por el cumpleaños. Me lo quede, el eligio uno de Nietzche
- Lo acabo de empezar a leer
- Me acorde que el libro es basicamente un paciente al cual su psiquiatra le recomienda que escriba todo lo que le pasa.
- "La conciencia de Zeno" esta en la biblioteca de Paolo, al cual le recomendamos escribir y nunca lo hizo.
martes, 22 de abril de 2008
Bloom's Day
Sent: Wednesday, April 23, 2008 2:02:52 AM
To: lromero@tenaris.com
CC: luchy-romero@hotmail.com
Subjet: Fw:Cuestion de martes
Otra vez soñe con vos.
Te digo porque recien me desperte y acá todavia estabas. 2 am , deberias estar durmiendo.
O no con vos, soñe con la idea de vos. Hay que llenar el silencio. No lo imagino, no lo recuerdo. Sueño y recuerdo se confunden tanto a veces, mismo fondo, misma forma, misma puertita metafisica para escapar de la que me creo que es la realidad. Y de vos escapo a vos, girandote en tres sesenta, creandote en mi para no olvidarme que existis cuando estas al lado mio. Humedad en el ambiente. Luciana camina entre la gente para entrar al subte, y se mete. Entre la gente. Algo me olvide, de responderte pensas, me olvide de liberarte de la preocupación que vas a sentir cuando sueñes conmigo. Olvido, recuerdo, sueño, todo lo mismo. Luciana se confunde. Ulises se confunde y finalmente deja a su último paciente que odia esperar; detesta aguardar hasta al final de sus propias palabras. Quiere que terminen, ya si es posible, y asi empezar lo próximo, y asi esta mucho mas cerca de lo próximo y lo próximo que lejos que esta cuando uno tiene que esperar. Sobre la mesa el diario y la nota agraria. La teoria de los dos demonios. Y el subte que debe seguir, dos , tres estaciones, cena y a la cama. Otra vez 16 (diez y seis) de Junio por un rato mas. Computadora cerrada, silencio que se llena con recuerdo primero, y despues con sueño. Hasta las dos de la mañana que acá estas y ahora no hay nada. Me preocupo y pienso teorias. Detestas esperar y detesto esperarte, y recuerdo, y te lo recuerdo por si pensaste que lo soñabas.
Stephen.
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From: ulisesgilardoni@gmail.com
Sent: Tuesday, April 22, 2008 5:06:34 PM
To: lromero@tenaris.com
Subjet:Cuestion de martes
Como siempre, se viene cayendo la tarde y me ilusiono. Vamos a comer? tenes algo organizado?
beso!
Ulises
viernes, 18 de abril de 2008
Diario de un obsesivo - MARTES
MARTES
Me acabo de dar cuenta hoy. Seguramente hice lo mismo ayer y siempre, pero me di cuenta hoy. Y me di cuenta porque ya empezó a hacer frío y la leche me la estoy calentando. Tardo exactamente 2 minutos en hacerme el desayuno. 120 segundos. No digo "2 minutos" como una expresión. El microondas me avisa. Son exactos 2 minutos.
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MARTES
Me acabo de dar cuenta hoy. Seguramente hice lo mismo ayer y siempre, pero me di cuenta hoy. Y me di cuenta porque ya empezó a hacer frío y la leche me la estoy calentando. Tardo exactamente 2 minutos en hacerme el desayuno. 120 segundos. No digo "2 minutos" como una expresión. El microondas me avisa. Son exactos 2 minutos.
Después del baño, voy a la cocina. Abro la heladera. Saco la leche, la mermelada, el jugo y el queso. Agarro una taza. Le pongo 1 sobre y medio de edulcorante y media cucharita de café instantáneo. Lo lleno de leche y lo pongo al microondas a 1000w durante 2 minutos. En ese tiempo, unto 4 galletitas de agua con queso primero y dulce después. Me sirvo un vaso de jugo. Llevo todo a la mesa y en el camino agarro el rollo de servilletas de papel. Cuando terminé de acomodar todo, suena el microondas avisando que la leche ya está lista y con el grado de temperatura que a mi me gusta. Y siento alivio. Alivio porque terminé justo antes de que sonara el microondas. Alivio porque le gané al microondas. Alivio porque no se que hubiera pasado si demoraba más.
A la tarde fui a hacer un trámite y cometí el error de no llevar nada para leer. Siempre en el auto tengo al menos 1 libro y alguna revista. No me puede pasar nada peor que encontrarme en un lugar donde tengo que esperar y no tener algo para leer: cuando llevo el auto al lavadero, en un bondi, en la sala de espera de un médico. Creo que nunca voy a poder superar mi terror a la espera, mi fobia a las colas. Se que suena exagerado, pero no lo es: sufro horrores esperando sin hacer nada. Es mi peor condena.
Saqué número: el 56. En ese mismo momento de uno de los boxes gritaron "34": 56 menos 34, 22. Son 3 atendiendo. 22 dividido 3 es 7. Cada persona tarda aproximadamente 5 o 6 minutos. 5 por 7, es 35. Tengo mínimo 40 minutos de espera. Cuánta gente hay sentada esperando?...17. O sea hay 5 personas que o sacaron el número y se fueron a hacer otra cosa, o simplemente cansados de esperar abandonaron el trámite y sus números serán requeridos inútilmente. Entonces no son 22 los que faltan, quizás sean 17. 17 dividido 3, es 6. 6 por 5 es 30. "35" grita un señor gordo, con cara de estar contando los días para jubilarse.
Por qué las cuentas doctor? No puedo dejar de hacer cuentas. Todo lo veo como si fueran números y están ahí esperando que los cuente, que los use, que los multiplique, que les dé vida. Por qué las cuentas? Están ahí, me seducen. Me llaman. No puedo evitarlo. Son como cantos de sirena, usted me entiende doctor. Es la manera que tengo de pensar, es la forma en que me armo las ideas en la cabeza. Imagino que a un músico le pasará algo similar, verá todo como notas, arpegios, armonías, escalas. Y un pintor? Pero yo no soy matemático...los números...las cuentas...están ahí, siempre...
Momento, si hay 5 personas que no están y suponiendo que se fueron a sus casas, es muy probable que hayan tirado su número antes de irse. Me paseo por la sala. Miro el piso desinteresadamente para no levantar sospechas. Me daría vergüenza que alguien me viera levantar un número del piso. A mi me caería mal que alguien lo hiciera. Sin embargo no me siento mal si lo hago yo. Veo algunos números. "36 por favor”. Están todos arrugados. ¿Por qué la gente arruga los números antes de tirarlos? Levanto uno cuando nadie me mira. O eso creo. Es el 98. Debe ser de la anterior serie. Efectivamente, tengo el 56 B. Este es 98 A. No me sirve. Encuentro otro, el 25 A. Tampoco. Voy a la vereda. La gente es sucia, ¿por que no tirarlo en la vereda? Encuentro 3. Dos no sirven. Pero el tercero es el 52 B. Bien! La búsqueda no fue infructuosa. Gané 4 lugares. Técnicamente 3, ya que cuando llamaran al 52, si yo no lo hubiera encontrado, nadie hubiera ido y llamarían automáticamente al 53. O sí iría alguien. Quizás alguien encontrara el número tirado. ¿Por qué no puede haber otro como yo, que busque números tirados? ¿Por qué no? No, no creo que nadie haga lo que hago yo...
Entro nuevamente a la sala de espera. El cartel rojo marca el 36. No paso nada mientras estuve fuera. Veo el rollo de números. Me acerco a ver por qué número van para saber cuál hubiera tocado si hubiese entrado en ese momento: el 63. Me pongo contento. Tengo el 52 y el 56. Pasaron 5 minutos desde que llegué. O sea que entran a razón de 1,2 personas por minuto. (¿Para que sirve esa cuenta?). Se acerca una señora a sacar número. Me adelanto y le regalo el 56. Me mira, sonríe y agradece. Me acerco al rollo de números y saco el que iba a sacar la señora. Me guardo el 63 en el bolsillo. Sigo caminando por la sala de espera. La gente ni me mira. No les sorprende que alguien simplemente no pueda estar sentado. Me acerco a un rincón de la sala. Hago caer el 63 al piso, de frente, mirando hacia arriba. Para que en un rato, algún inquieto como yo, buscando en el piso un número más bajo lo encuentre y agradezca al destino o a la suerte. Pero, ¿para qué? Si no hay gente que haga las cosas que hago yo...no hay.
miércoles, 16 de abril de 2008
Mailer Demon
To: lromero@tenaris.com
Subjet: RE: Indignaciones de media tarde
Entiendo perfectamente lo que me decís, y hasta en una de esas puedo llegar a entender lo que sentís. Son muchos años de vivir días iguales hasta que uno se da cuenta que - capaz - el que es igual es uno y así hace sus días. Otra vez estoy hablando como psiquiatra, me olvido que desde el momento que pongo Replay el Dr. Gilardoni deja de existir y paso a ser para vos simplemente Ulises (sabes? solamente dejo que vos me digas Uly...es como que por una cuestion obvia le tengo mucho respeto a Homero - no Simpson, ya te voy a explicar quien era)
No se que me esta pasando, tengo estas incontrolables ganas de leerte, o de escribirte, que se yo. Mi escuela Lacaneana (vuelve el Dr cerebro aca nuevamente)me hizo totalmente dependiente de la palabra. Es lo que le recomendé a mi ultimo paciente, que exteriorice, que escriba, que se lea una y mil veces para que se de cuenta de su marcada - pero curable - obsesión. Imposible no tenerte ahi, en cada uno de ellos que viene a buscar mi ayuda yo intento ayudarte a vos, aunque no pueda, aunque no lo necesites...por un momento los veo como personas independientes pero al mismo instante sos vos la que te moves, ya no estas en cada una de sus palabras sino en cada uno de los minutos de mi pulsera. Por que es asi! veo el reloj cada segundo para ver cuando de Luciana-Paciente se transforma en Luciana-mail... y si es martes y tengo suerte, te puedas convertir en Luciana-Luciana.
Y este humo que me oscurese Buenos Aires, es humo y sos vos.
Beso grande!
Ulises
martes, 15 de abril de 2008
Diario de un obsesivo - LUNES
LUNES
Que raro ponerme a escribir estas cosas. Leyéndome a mi mismo. Descubriéndome (que gay que suena!!). Viéndome desde afuera. Quizás tendría que haberlo hecho antes. No se. Pero no me puedo lamentar. Por suerte, aunque tarde, lo estoy haciendo. El doctor tenía razón.
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LUNES
Que raro ponerme a escribir estas cosas. Leyéndome a mi mismo. Descubriéndome (que gay que suena!!). Viéndome desde afuera. Quizás tendría que haberlo hecho antes. No se. Pero no me puedo lamentar. Por suerte, aunque tarde, lo estoy haciendo. El doctor tenía razón.
Es increíble la cantidad de cosas de las que me doy cuenta ahora, releyendo lo que escribo. Leyéndole al doctor en la sesión de los viernes. Repasando detenidamente cada cosa que hago. Es más fácil llegar, y leerle lo que hice, que contárselo haciendo memoria. Siempre tiendo a contar las anécdotas con mucho más brillo de lo que realmente sucedieron. La frialdad y objetividad de un texto contribuyen a que el doctor tenga un panorama mas claro de cuales son mis obsesiones y manías. Y de encontrar una manera de curarlas. (las quiero curar?)
Hoy podría decir que tuve un día tranquilo. Me está siendo mucho mas fácil controlarme. No se si serán las pastillas. No creo. Para mi es que yo mismo me estoy dando cuenta de las cosas y puedo controlarlas mejor. Bah, las pastillas también deben ayudar. A quién quiero engañar.
La ida al trabajo fue tranquila. Como dijo el doctor cambié de recorrido. No estoy descubriendo nada nuevo, pero ya van como 10 maneras diferentes de ir al trabajo. Distintos caminos, otros árboles, otras casas. Calles que de otra manera no hubiera conocido. Cortadas que no figuraban en mi mapa. Hay algunas formas de ir que son mas largas que las otras. Pero todas me llevan.
Con cada vez que tomo un camino diferente, se me va armando el plano de los barrios entre mi casa y el trabajo. No voy a decir que antes no me ubicaba, pero ahora siento que todo tiene más sentido. Ya se cuales son paralelas entre sí y cuales perpendiculares. Antes tenía simplemente un esquema muy rudimentario en la cabeza, sostenido por las pocas avenidas que conocía. Eran cuadrados encimados. Ahora esos cuadrados se van llenando. Muchas rayas los van cortando. Y esas rayas van teniendo nombres y casas y chicas en bicicleta. Manchas verdes, vías. Siempre me recuerda a un juego de computadora, el Commandos. Eras un soldado, en un terreno desconocido. Entonces si te fijabas en el mapa, sólo podías ver lo que la vista te permitía. A medida que ibas adentrándote, el mapa se iba descubriendo, dibujando y completando. Eso mismo me pasa.
Igualmente hay vicios que no voy a dejar. Aún hoy sigo midiendo el tiempo que tardo en cada una de las maneras distintas de ir. Pero ya no hay excel, ni sesiones de Google Earth, ni contar los segundos que tardan los semáforos, ni enojarme con antelación cuando sé efectivamente que no voy a llegar con verde a una esquina determinada. Y ese es el peor tipo de enojo que se puede tener, el enojo anticipado. Porque no sólo me siento frustrado cuando el hecho se consuma, sino también en el período inmediatamente anterior, a sabiendas de que se consumará. Es un doble sufrimiento, cuando se que no me debería afectar ninguno de los dos hechos...
En el trabajo me siento mucho mejor. Más relajado. Ya me dí cuenta que no es necesario hacer siempre algo. Que los momentos de ocio, pueden ser "hacer nada". Que los 3 minutos que tarda la pava en calentar el agua para el mate, no tienen que llenarse necesariamente con otra tarea...el paralelismo, Gantt, la superposición de tareas, Taylor, la división del trabajo...son 3 minutos de espera nomás. No es tan difícil mirar una pava calentar agua y simplemente mirarla. Quse se convierta en todo lo importante del mundo. Que sea sólo la pava. Son 3 minutos nomás. No es tan dificil. No lo es.
lunes, 7 de abril de 2008
Mazoquismo gastronómico vs. Rendimientos Marginales Decrecientes
Siempre he reparado en las cosas más nimias que hacemos a diario sin darnos cuenta de todos los intrincados procesos que subyacen al realizarlas. La complejidad nos rodea. Está ahí siempre, hasta en "esas pequeñas cosas". También está en nosotros abrir los ojos a ella, aunque sea una vez cada tanto como para no aburrirnos. Si a eso le sumamos mi ocasional obsesión por los análisis infructuosos de cuestiones que aún resueltas, no le mejorarían la vida a nadie, obtenemos este artículo
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Siempre he reparado en las cosas más nimias que hacemos a diario sin darnos cuenta de todos los intrincados procesos que subyacen al realizarlas. La complejidad nos rodea. Está ahí siempre, hasta en "esas pequeñas cosas". También está en nosotros abrir los ojos a ella, aunque sea una vez cada tanto como para no aburrirnos. Si a eso le sumamos mi ocasional obsesión por los análisis infructuosos de cuestiones que aún resueltas, no le mejorarían la vida a nadie, obtenemos este artículo.
Siempre me sorprendió la manera en que comemos. No me refiero a la calidad o cantidad, sino a la forma, al modo. Tan solo basta con servir el mismo plato a 5 personas como para darnos cuenta que presenciaremos 5 experiencias totalmente diferentes. El ejemplo más gráfico que se me viene a la mente, son las distintas maneras que he visto de comer un Mac Combo. Sólo por nombrar algunas que recuerdo:
- comer primero las papas fritas, luego la hamburguesa y al final la gaseosa
- comer paralelamente la hamburguesa y las papas fritas, intercalando con sorbos de gaseosa
- tomar la mitad de la gaseosa, poner las papas dentro del sandwich y comerlo, terminar la gaseosa
- comer la hamburguesa con la gaseosa y "de postre" las papas fritas
- dejar las papas dentro del cartucho, tirar las papas encima del papel desenvuelto de la hamburguesa y "mojarlas" en ketchup...etc
Cada uno debe tener su técnica. Yo por mi parte (al igual que mi amigo JG) voy dosificando de manera casi obsesiva la cantidad de papas, para ir intercalándolas con mordidas de la hamburguesa. Nunca me va a agarrar un bocado de hamburguesa, sin papas para acompañar. La gaseosa la voy consumiendo de a sorbos, siempre guardando algo para llevarme, ya que la sed me ataca a los 10 o 15 minutos de haber comido.
Existen infinitas combinaciones de maneras diferentes de comer un Mac Combo. Estas, sin embargo, están reguladas por dos sencillas reglas que versan sobre una misma materia: que dejar para lo último? lo más o lo menos rico?. Estas son:
- el masoquismo gastronómico
- la ley de rendimientos marginales decrecientes
Mi posición es más bien contingente. Nunca me he puesto de acuerdo conmigo mismo. Dependiendo de la situación, he optado por una o por otra. Analicemos ambas posturas.
He bautizado masoquismo gastronómico al 11º mandamiento que Moises no pudo escribir debido a que rompió el cincel luego del 10º: "comerás lo más rico en última instancia". No dejo de notar cierta perversión en esta idea: el consentido postergamiento del placer. Hay en el mandamiento casi tanta perversión como en "no desearás la mujer de tu prójimo". Viene a mi mente una escena de Vanilla Sky donde Tom Cruise cuenta que se considera un "pleasure delayer", un dilatador del placer. Cuenta que gusta de llevar una situación de conquista hasta el punto más álgido, hasta el momento en que la situación no da para más, que el beso llega por decantación, que al roce se accede por ósmosis, que el sexo es una consecuencia inevitable.
Con el masoquismo gastronómico sucede algo similar. El disfrute se logra postergando una situación. Ejerciendo un autocontrol tortuoso sobre cuando y que se come. Autocontrol, porque manejamos la situación y elegimos dejar la parte que sabemos que más disfrutaremos para el final y tortuoso porque algo dentro nuestro está rogando que nos dejemos vencer y finalmente accedamos a ese "premio".
No le encuentro una explicación racional a este comportamiento. De qué manera objetiva podemos disfrutar de una situación postergándola?. Por qué razón científica podemos disfrutar de una cosa más cuanto más tiempo dejemos pasar, entre el momento que sabemos fehacientemente que va a suceder y el momento en que finalmente sucede?
Si descomponemos en partes la situación analizada, encontramos dos componentes fundamentales:
1. un período de tiempo entre el momento en que decidimos voluntariamente comer en última instancia algo (punto A) y en que al fin y al cabo lo comemos (punto B)
2. la certeza de que finalmente llegaremos al punto B
Automáticamente se me presentan varios interrogantes: el tiempo entre A y B puede prolongarse indefinidamente? cuanto más tiempo transcurra, más disfrutaremos? es absolutamente necesaria la certeza de que consumaremos el hecho o con un fuerte anhelo alcanza? la función que describe esa satisfacción en el tiempo, tiene alguna tangente paralela a X? por ende entonces, decrece la misma en algún momento? cuál es entonces el punto de inflexión?
Efectivamente la curva que describe nuestra satisfacción entre los puntos A y B en algún momento debe decrecer. Llega una instancia que seguir haciéndonos desear, no aumenta el placer (atención chicas!). La ley de rendimientos marginales decrecientes (LRMD) nos permite científicamente determinar ese punto.
Repasemos un poco Micro 1, la LRMD en criollo dice que si vagáramos por el desierto durante 3 días sin probar líquido, nos cruzáramos con un oasis y pudieramos medir cardinalmente la satisfacción que nos produciría tomar agua, cada vaso adicional nos generaría menor goce hasta llegar un punto que el mismo se haría nuló y de continuar, nos produciría hastío(estaríamos llenos de agua). En nuestro ejemplo (Imagen 1) podemos ver que el ideal de vasos sería 7.
Lo interesante es que podemos lograr similares niveles de satisfacción tomando 5 o 10 vasos. Esta es una libertad matemática que se toma la función, debido a que no considera la variable "estar lleno de agua" y al mismo tiempo no le otorga un costo al bien. Si el mismo experimento se realizara con un objeto que tuviera un costo, el óptimo será sólo 1 y estará determinado por el cruce de la función de rendimiento marginal (la azul) y la de costo marginal.
Traduciendo un poco a nuestro ejemplo, llega un momento que si seguimos postergando el momento de comernos nuestro bocato di cardinale, se nos irá el hambre y no lo disfrutaremos como si lo hubiéramos hecho más temprano.
El gran problema de la LRMD es que peca de simple. Según esta ley, deberíamos empezar por lo más rico, ya que nos generaría mayor satisfacción marginal cuanto ante lo hiciéramos. Al haber simplificado tanto la función, no hemos hecho diferencias entre el "hambre" y las "ganas de comer", dejando fuera de la misma ambas variables.
Cada bocado de nuestra comida contribuye de manera diferente a cada variable. Al principio, nuestros bocados contribuyen marginalmente en mayor medida a saciar el hambre que a las ganas de comer, mientras que a a medida que promediamos nuestro banquete esta relación se va invirtiendo, hasta comer sin hambre o "comer de gula".
Por ende, si agregáramos a nuestra función ambas variables, lograríamos un punto de equilibrio (subjetivo para cada comensal) que nos indicaría que lo más rico, no deberíamos comerlo ni al principio ni al final, sino en algún momento intermedio de nuestra comida
Pero es una función que hoy no desarrollaremos y creo que nunca lo vayamos a hacer.