martes, 27 de mayo de 2008

retomando...

...Por el otro lado esta ella. Y cuando hablo del “otro lado” enfatizo ambas palabras. Es la forma mas simple de definirla y ,en una de esas, la única que tengo para hacerlo. No entiendo todavía que es lo que realmente significa ni donde queda ese “otro lado” pero se, en definitiva, que no está acá. Que no pertenece ni perteneció nunca a esta orilla. Cuando la conoces, es necesario que firmes un pacto narrativo; tenes que creer que todo lo que pasa en ese mundo es real mientras que estés dentro de sus limites. Después cuando salís (se sale?) es todo recuerdo o sueño.
Me parece que la vi por primera vez en esa librería de Callao y Riobamba agarrándose de los lomos. Esa era su forma de moverse creo, colgándose como si fuesen lianas. De un lado al otro del estante jugaba al abecedario en su jungla de nombres propios. No estoy seguro de que fuese ella, no estoy seguro porque mi chica de la librería tiene varios nombres y varias caras. Cuando se llama Agustina, por ejemplo, se pasa una hora viendo libros de arquitectura con esa carita de los que realmente le ponen pasión a la historia. Otro día es Alejandra, sentada en el pasillo de artes visuales mientras vive su vida en un libro de David Lynch., Magdalena toma un café mientras (re)corre todas las páginas. Lo que hago una y otra vez es jugar a encontrarla. Quiero creer por lo menos que era ella una y otra vez.

Nuestros nietos - sin embargo - van a escuchar que la conocí en una reunión de amigos en un bar, que me paso casi inadvertida, que no se detuvo el tiempo, que no hubo otra cámara lenta. Hablamos, si, pero cada uno desde la seguridad de que nuestro propio mundo nada tenia que ver con el del otro....

No hay comentarios: