jueves, 28 de febrero de 2008
Pleonasmos que no son oximorons
Lo que les voy a contar, les juro que es una anécdota verdadera. No sé bién cuándo sucedió, el corazón es sabio y a veces olvida. Lo que sí sé, es que ya es historia pasada.
Uno nunca está preparado para enamorarse. Este tampoco era el caso, fue más bien una sorpresa inesperada. Nunca jamás pensé que me podía suceder una cosa así a mi. No. Papa se hubiera puesto mal. A su primer hijo varón. A su Roberto, a su Robertito no.
Seguir Leyendo...
Lo que les voy a contar, les juro que es una anécdota verdadera. No sé bién cuándo sucedió, el corazón es sabio y a veces olvida. Lo que sí sé, es que ya es historia pasada.
Uno nunca está preparado para enamorarse. Este tampoco era el caso, fue más bien una sorpresa inesperada. Nunca jamás pensé que me podía suceder una cosa así a mi. No. Papa se hubiera puesto mal. A su primer hijo varón. A su Roberto, a su Robertito no.
Muchos dirán que fue un accidente fortuito. Yo soy más de creer en el destino. Conocer a Sofía fue tocar el cielo con las manos…ahora viendo el resultado final, es fácil y obvio decir que no fue más que una falsa ilusión. Pero con el diario del lunes, somos todos ricos decía mi tío, que en paz descanse.
Todos y cada uno de mis amigos me lo adviertieron: “parece dulce como miel de abeja, pero no nos cierra por ningun lado. A nosotros nos gustaría que lo pensaras dos veces antes de enroscarte con esta piba”.
Para mi, era una utopía inalcanzable estar con ella. Era todo lo que quería de una mujer. Al principio pensé que estabamos en polos opuestos, pero la noche que nos quedamos hablando más de 5 horas reloj de las cosas mas nimias e interesantes al mismo tiempo, fui testigo prescencial de cómo ese témpano de hielo que creía que era se derretía y descubría al ser más dulce y tierno que hubiera conocido.
Me vi rodeado por todas partes por el amor más puro que sentí en mi vida. Fue sin duda el período de tiempo mas feliz que me toco vivir. Pero lo bueno dura poco, dicen…
Un día vi volar todo por el aire. Apenas entró a mi cuarto, lo vi venir con mis propios ojos. Lo de siempre. “Vení aca, tenemos que hablar”. Nunca termina en nada bueno esa frase. “Que no puedo seguir con vos”. “Que sos la replica exacta de todo lo bueno que me puede pasar, pero siento que no te merezco”.
Fue como si de repente me sintiera caer escaleras abajo. Ni el más fuerte casco protector hubiera amortiguado un golpe que dolió mucho mas de lo que pense que dolería.
Devolverle el par de gemelos de oro que me había regalado y que juntos juramos que usaria el día de nuestra boda, fue lo más doloroso.
Siempre me va a quedar una deuda pendiente con ella.
Ojalá nunca se cruce nuevamente en mi vida. Pero en el hipotético supuesto que lo haga, espero tener el valor para decirle que la superé y que no quiero volver.
Porque a mi, las cosas que se reiteran no me cierran por ningun lado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario