domingo, 18 de mayo de 2008

Paperback writer

Sr editor,

Es la primera vez que escribo a una revista. Le he escrito a novias, amigos, pacientes, empresas de servicios publicos, hasta a embajadas, pero nunca a una revista. En una de esas lo estoy haciendo por la necesidad de exteriorizar mi problema actual con colegas que posiblemente me entiendan , pero con la esperanza de pasar inadvertido. No solo por la seguridad e impunidad que me da usar un seudonimo, sino tambien por la tranquilidad de sentirme rodeado de letras de otros; para muchos lo que estan a punto de leer va a desaparecer en el mismo momento que empiecen a leer el proximo ordenamiento de palabras. Mientras tanto este es el mio, mi ritmo de perras negras, mi combinación perfecta de vomito epistolar, mis quince minutos de fama, mi obituario, mi partida de nacimiento.

Creo que no tengo que hablarles de mi profesión: soy psicologo, y si leyeron con atención, no les va a costar darse cuenta que tambien soy lacaneano. Papa y Mama asi lo quisieron creo. Durante mi infancia vi mi nombre escrito cientos de veces en paginas y lomos, lo que desperto mi curiosidad desde chiquito. Uno siempre cree - con ingenuidad en la infancia y con esperanza el resto de su vida - que los nombres le pertenecen por completo. El unico propietario es uno, los demas son versiones incompletas. Muchas veces todo empieza con un sonido, y asi reconoce que ciertas frecuencias se refieren a uno por el simple arte de la repetición. Entonces no existe mucha diferencia con el perro de la casa, un chico o una mascota responden de la misma manera ante ese impulso. La diferencia empieza cuando ese nombre se transforma en una palabra; tal vez somos perfectos desconocidos hasta que en cierto momento imperceptiblemente nos encontramos con nosotros mismos en una calle, nos damos la mano y nos presentamos. Uno se conoce cuando por primera vez escribe su propio nombre, lo interioriza y lo exterioriza con la palabra.

Y mi nombre estaba ahi, en cada biblioteca, en cada libreria. No habia que esforzarse mucho. Primero empezo como una simple curisidad, despues - creo - que se convirtio en un complejo acto de ego; me buscaba en cualquier lugar donde hubiese libros y/o revistas. Despues - obviamente - tenia que leer el contexto. Asi fue que empece a leer; aunque superficialmente pensara que se trataba de otros, adentro mio estaba seguro que siempre cada historia era sobre mi. Es la imperiosa necesidad de ser unico que tengo, de ser solamente yo.

¿A donde estoy yendo? ¿No es mucho preambulo? Quiza, pero esa ultima frase define y explica mucho de lo que estoy a punto de contar. No es mas que la historia de cualquiera, ya se, simple y nada cinematografica, pero es la mia. Y en estos momentos uno se siente tonto al no poder llegar al consuelo por el mal de muchos.

Vamos a llamarlo "Marcelo".

Marcelo llegó un Lunes. Su problema inconcientemente lo inhabilitaba empezar la terapia cualquier otro dia. Yo habia festejado mis 27 el sábado anterior, en una fiesta que valió la pena simplemente porque estaba ella. Simplemente que en ese momento no lo sabia. Entro y se presento con una oración casi perfecta y acto seguido me pregunto:
- Cual cree que es mi problema?
- No se - le respondi - , por ahora no veo que tenga ningún problema que pueda notar
- Pero debo tener alguno no? Me cree capaz de gastar estos $100 en charlar con usted si no tuviese ninguno? Calculando, esta frase ya me costo 0,93 centavos, y no dije nada. Noventa y tres centavos..¿Entiende? un colectivo me puede llevar a media capital federal con menos de lo que yo le pago por minuto. Ve ahora Doctor cuan lejos quiero llegar? cuan lejos me tiene que llevar?

Me dejo sin palabras, habia hecho mi experiencia con chicas que sufrian de panic attacks; no se si sus problemas eran mas simples, pero seguramente su relacion conmigo era de una total subordinación. Esta vez era diferente, tenia enfrente un ego obsesivo que hubiese disfrutado tanto curarse como ganarme en mi propio juego. Para él esto era un ganar-ganar. Seguramente estaba debil y queria recomponerse. Posiblemente este trastorno fue natural en él, vivio inseparable de su personalidad hasta algún momento de quiebre en el cual le temblo el mundo. "Posible corazon roto", escribi en mi cuaderno arte cuadriculado.

Ellas son lo que yo llamo disparadores. A diferencia de lo que muchos creen, tengo la seguridad que toda mujer es recupable en el propio corazon. La mujer no se "cura", por el simple hecho de que no hace falta hacerlo. La verdadera molestia de un fracaso en una relación aparece cuando uno ve sus propias mierdas en los pedazos desperramados del espejo que ella solia ser.

Es asi como mis profesores me enseñaron que no hay que analizar mas que las relaciones que se tiene con uno mismo. Que finalmente son la causa de cualquier fracaso.

Por que el problema siempre es la distancia. Pero no la fisica ( y mas cuando ya es mas apropiado medir el espacio en tiempo)sino la intangible; entre el querer ser y el ser, entre lo que sos y lo que fuiste, entre lo que querias y lo que queres ahora. Cuanto mas grande es el segmento que lo separa y cuando menos se entiende el mismo, mas se sufre. Mayor es la bronca. Contra uno mismo -rara vez - o contra el espejo que la muestra.

- Tenes una casi incontrolable necesidad de controlar hasta el ultimo detalle de la estructura que te impones - le dije jugando con la contradiccion -
- No creo que sea eso - me respondio mientras intentaba espiar mi anotador -
- Hacemos una cosa, hoy te ahorras los $100. Tomate el bondi tranquilo, pero para la proxima empeza a escribir todo lo que te pasa, todo lo que haces sin darte cuenta. Centralizate en vos. A partir de ahi vamos a trabajar.

Lo aceptó bastante bien. Me dio la mano, y se llevo mi anotador. Mientras que se iba, le arrancaba la primer hoja.


(continuara)

1 comentario:

Melisa dijo...

vamos con el continuaraaaaaa!!!!!!!!
18 de mayo subido...21 de mayo y no continua!!!!